FALLECIMIENTO



Raffaello Santi o Sanzio nació en Urbino, actual Italia, 1483 y murió en Roma, en 1520. Fue un pintor y arquitecto italiano. Sus obras representan el paradigma del Renacimiento por su clasicismo equilibrado y sereno basado en la perfección de la luz, la composición y la perspectiva.

Famoso en toda Roma por ser el pintor del Vaticano y perseguido por su leyenda de una vida nocturna de fiestas y orgías, Rafael recibió varias propuestas de matrimonio. El joven no se dejó seducir por ninguna, y prefirió seguir siendo él quien sedujera. Así llegó su perdición, entre los brazos de tantos amores.


Una noche de celebración, tras haber terminado el vino de la taberna más cercana y después de invitar a Margarita «La Fornarina» a subir a su habitación, la fogosidad de un encuentro que duró hasta el amanecer produjo unas fiebres al pintor. Enfermó gravemente y durante quince días luchó por mantenerse en ese mundo de éxitos y placeres que había sido Roma para él. Finalmente la fiebre se lo llevó un Viernes Santo de 1520. El mismo día en el que, 37 años atrás, había nacido en la pequeña Urbino. Roma se despertó llorando la muerte de su vecino más querido, hijo adoptivo de la ciudad y ciudadano conocido y amado por todos. Un genio que tuvo unos funerales dignos de su figura: fue enterrado en el Panteón, arropado por miles de personas. En su sarcófago de mármol todavía hoy se lee la inscripción en latín: Aquí yace Rafael, por el que en vida temió ser vencida la Naturaleza, y al morir él, temió morir ella.

Comentarios