Inicios de su carrera
INICIOS DE SU CARRERA
Hijo de un pintor no
demasiado excelente, Giovanni de Santi, pero que tuvo el buen criterio de
encaminar los pasos de su vástago hacia el mundo del arte. Será con el padre
con quien inicie Rafael su aprendizaje, ayudándolo en el desarrollo de algunas
de las obras que tenía encargadas en Urbino, pasando posteriormente a conocer
los rudimentos de la pintura de manos de Timoteo Viti antes de ser enviado a
Perugia a formarse en compañía de Pietro Vannucci, más conocido como El
Perugino.
Pronto, el discípulo
alcanzará al maestro, llegando incluso a ser difícil distinguir lo ejecutado
por la mano de cada uno de ellos, como se puede apreciar en algunas obras
primerizas como Coronación de la Virgen, en la que Rafael colaboró realizando
algunas figuras (hacia 1502). Durante toda la etapa inicial de formación del
artista va a ser apreciable la influencia del estilo peruginesco en su obra,
influencia a la que no se sobrepondrá hasta que no viaje a Florencia, conozca
la obra de Leonardo y trabe amistad con diferentes artistas que resultarán del
mismo modo influyentes en su pintura (como Fra Bartolomeo), surgiendo entonces
un Rafael mucho más personal (que se tornará ligeramente monumental una vez
conozca en Roma la obra de Miguel Ángel).
Sin embargo, antes de
asentarse en Florencia, va a viajar a Città del Castello, donde pinta la Pala
del Beato Nicola da Tolentino (su primer encargo conocido, datado hacia 1500 y
del que no se conservan apenas más que unos fragmentos), realiza una
maravillosa Crucifixión para la Iglesia de Santo Domingo (1503) y ejecuta su
obra primeriza más importante: los Desposorios de la Virgen (1504). Se cree que
posteriormente debió viajar a Siena llamado por su amigo Pinturicchio para realizar
una serie de dibujos para la obra de decoración de la Catedral sienesa, sin
embargo, esta colaboración no es segura y dicha teoría ha sido desdeñada por la
crítica moderna.
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